Nuevas Sesiones, Misma Magia Atemporal
LAS PRIMERAS 48 HORAS
Realizo estas fotografías, sobre todo, porque no tengo recuerdos de mi propio nacimiento. Casi no tengo nada que mostrarle a mi hija sobre esos primeros momentos, y eso me llevó a preguntarme cómo se siente una madre ese día.
Con el tiempo entendí algo: muchas madres describen las primeras horas de vida de su bebé como un recuerdo borroso, difícil de reconstruir. Después llegan cientos de fotos, pero esos primeros días —tan intensos— parecen desvanecerse.
Las primeras 48 horas son un auténtico torbellino emocional. Todo se mezcla: la intensidad, las hormonas, el cansancio. Tu mente se aferra a olores, a sensaciones… pero le cuesta guardar imágenes.
Y en medio de todo eso, suceden momentos que no se repiten. Momentos que, aunque no siempre se recuerdan con claridad, son profundamente especiales.
Mi trabajo es estar ahí para capturarlos sin interrumpir vuestra intimidad. Documentar lo real: los instantes más crudos y los más felices. Ese primer contacto que te eriza la piel, la primera mirada en la que te pierdes, cuando tu pecho se convierte en su lugar favorito para descansar, o el momento en que la familia lo conoce por primera vez.
Y aunque después llenes tu móvil de fotos, estas imágenes tienen algo distinto. Algo difícil de explicar. Quizá sea la magia de volver a sentir emociones tan intensas y verdaderas.
Porque puede que algún día quieras volver a esos momentos.
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